Generalmente la compra de una vivienda sobre plano, es decir, que no haya comenzado a construirse suele ser más barata, y en la práctica sea la única forma de acceder a una vivienda nueva para muchas familias, dado los elevado precios. El riesgo evidente que corremos al comprar sobre plano es que no ‘vemos’ lo que estamos comprando, y pagamos una parte por adelantado.
Es conveniente que el promotor sea de ‘confianza’, tenga una solvencia contrastada, bien por anteriores promociones realizadas, o sea una ‘gran’ empresa. Para ayudarnos en esta tarea podemos acudir a gabinetes de ayuda para la adquisición de una vivienda que suelen tener los ayuntamientos. Constata que la promotora tenga un seguro para la devolución de las cantidades a cuenta en el caso de la no construcción de la vivienda Exige la documentación anteriormente reseñada, y además, la cédula de calificación provisional para viviendas de VPO, cédula urbanística y el libro del edificio.
Normalmente para formalizar la reserva de la vivienda se nos exige entregar una señal, que es una cantidad a cuenta que se descuenta del precio final de la vivienda. El promotor tiene la obligación de asegurar estas cantidades mediante seguro o aval bancario. En el caso de que finalmente no se construya la aseguradora debería abonarte las cantidades entregadas más un 6% de interés. El promotor debe entregarnos la póliza suscrita con la compañía aseguradora o el aval bancario, que incluso podemos conseguir directamente de la entidad aseguradora o financiera.
Si una vez entregada la vivienda encontramos desperfectos podemos reclamar su reparación dentro de unos plazos: 1 año desde la entrega de la vivienda para defectos de acabado, y 3 años para defectos que afecten a la habitabilidad (humedades, aislamientos, etc).